PUNTO DE VISTA

¿Está tu empresa lista para innovar?

Cómo identificar aspectos que nos señalen el camino correcto. ¿Estamos listos para innovar en nuestra empresa? ¿Cómo vencer algunas dificultades?

Por: Aldana Fernández. Psicóloga Organizacional, especialista en clima y cultura empresarial. Representante para Bolivia y Country Manager de Great Place to Work.

En la actualidad vemos a muchas empresas haciendo fuertes inversiones para innovar, porque se nos ha dicho que sin ello no vamos a progresar, no podremos hacer frente a las dificultades del mercado y, en el peor de los casos, podemos desaparecer del mundo empresarial. Todo esto es cierto y de ello no cabe la menor duda, pero antes sería bueno preguntarnos si nuestra empresa está lista para innovar.

He aquí algunas interrogantes que pueden ayudarnos a reflexionar sobre este tema: ¿Cómo es que nuestros líderes manejan los errores involuntarios de su personal?, ¿Cuán abiertos están nuestros líderes a escuchar sugerencias e ideas nuevas?, ¿Cuán empoderado está nuestro personal para la toma de decisiones que afectan a su trabajo?, ¿Cuál es la mentalidad de nuestra gente frente al cambio?, ¿Existe cooperación y una cultura de colaboración en la empresa?, ¿Los empleados plantean nuevas formas de hacer las cosas?, ¿Se tolera las diferencias dentro de la organización?, ¿Es nuestra empresa abierta y receptiva?.

Estas son algunas preguntas que nos deben invitar a reflexionar sobre la importancia de preparar previamente la cultura organizacional, los modelos de relación, las estructuras de liderazgo, antes de hacer inversiones en innovación que pueden caer en saco roto si quienes laburan en la empresa no están preparados para encarar estos desafíos.

Analicemos algunos puntos relacionados con esta preparación:

  1. Aceptar los errores es, sin lugar a dudas, una actitud que prima en las organizaciones innovadoras. Incluso hay empresas que premian a quienes los cometen, es decir, animan a su personal a equivocarse, a arriesgar, a probar lo nuevo. Se concibe el error como una posibilidad de aprendizaje, pero a la vez una oportunidad para generar valor.
  • Escuchar ideas y sugerencias. En una organización deben existir diversos canales de comunicación, mediante los cuales sus recursos humanos opinen en libertad, propongan iniciativas, se involucren en proyectos. Al mismo tiempo, debe generarse la posibilidad de que todas las ideas sean escuchadas, evaluadas y, las más factibles, ser llevadas a cabo.
  • Empoderar es otorgarle al empleado la posibilidad de ser lo más autónomo posible, donde pueda tener libertad de acción, autoridad para tomar decisiones respecto a su tarea o su función, asumiendo así una mayor responsabilidad en el cargo.
  • Colaborar, es un elemento propio de las relaciones laborales que no debe faltar y responde al deseo de los empleados de querer apoyarse mutuamente, involucrarse en el trabajo del otro, entender la cadena de impacto de los oficios en un ambiente familiar, donde existe el sentimiento de que “estamos juntos en esto”.
  • Responder positivamente al cambio, las empresas que están habituadas a hacerlo, suelen tener en el interior de la organización a personas flexibles, adaptables, con disposición para aprender, responden rápido a nuevos lineamientos, a formas nuevas de hacer las cosas y les motiva los desafíos.
  • Ser abiertos y receptivos. Una empresa que desea innovar requiere asumir una postura de niño en proceso de aprendizaje: todo suma, todo es probable, nada es absoluto ni perfecto. Se cuestiona la forma en la cual se vienen haciendo las cosas y se permiten repensar, rearmar, rediseñar y redescubrir constantemente.

La evolución de las compañías se da a pasos agigantados con la innovación, pero no podemos descuidar el cómo lo hacemos y cuán preparados estamos para enfrentar el reto. 

En la actualidad vemos a muchas empresas haciendo fuertes inversiones para innovar, porque se nos ha dicho que sin ello no vamos a progresar, no podremos hacer frente a las dificultades del mercado y, en el peor de los casos, podemos desaparecer del mundo empresarial. Todo esto es cierto y de ello no cabe la menor duda, pero antes sería bueno preguntarnos si nuestra empresa está lista para innovar.

He aquí algunas interrogantes que pueden ayudarnos a reflexionar sobre este tema: ¿Cómo es que nuestros líderes manejan los errores involuntarios de su personal?, ¿Cuán abiertos están nuestros líderes a escuchar sugerencias e ideas nuevas?, ¿Cuán empoderado está nuestro personal para la toma de decisiones que afectan a su trabajo?, ¿Cuál es la mentalidad de nuestra gente frente al cambio?, ¿Existe cooperación y una cultura de colaboración en la empresa?, ¿Los empleados plantean nuevas formas de hacer las cosas?, ¿Se tolera las diferencias dentro de la organización?, ¿Es nuestra empresa abierta y receptiva?.

Estas son algunas preguntas que nos deben invitar a reflexionar sobre la importancia de preparar previamente la cultura organizacional, los modelos de relación, las estructuras de liderazgo, antes de hacer inversiones en innovación que pueden caer en saco roto si quienes laburan en la empresa no están preparados para encarar estos desafíos.

Analicemos algunos puntos relacionados con esta preparación:

  1. Aceptar los errores es, sin lugar a dudas, una actitud que prima en las organizaciones innovadoras. Incluso hay empresas que premian a quienes los cometen, es decir, animan a su personal a equivocarse, a arriesgar, a probar lo nuevo. Se concibe el error como una posibilidad de aprendizaje, pero a la vez una oportunidad para generar valor.
  • Escuchar ideas y sugerencias. En una organización deben existir diversos canales de comunicación, mediante los cuales sus recursos humanos opinen en libertad, propongan iniciativas, se involucren en proyectos. Al mismo tiempo, debe generarse la posibilidad de que todas las ideas sean escuchadas, evaluadas y, las más factibles, ser llevadas a cabo.
  • Empoderar es otorgarle al empleado la posibilidad de ser lo más autónomo posible, donde pueda tener libertad de acción, autoridad para tomar decisiones respecto a su tarea o su función, asumiendo así una mayor responsabilidad en el cargo.
  • Colaborar, es un elemento propio de las relaciones laborales que no debe faltar y responde al deseo de los empleados de querer apoyarse mutuamente, involucrarse en el trabajo del otro, entender la cadena de impacto de los oficios en un ambiente familiar, donde existe el sentimiento de que “estamos juntos en esto”.
  • Responder positivamente al cambio, las empresas que están habituadas a hacerlo, suelen tener en el interior de la organización a personas flexibles, adaptables, con disposición para aprender, responden rápido a nuevos lineamientos, a formas nuevas de hacer las cosas y les motiva los desafíos.
  • Ser abiertos y receptivos. Una empresa que desea innovar requiere asumir una postura de niño en proceso de aprendizaje: todo suma, todo es probable, nada es absoluto ni perfecto. Se cuestiona la forma en la cual se vienen haciendo las cosas y se permiten repensar, rearmar, rediseñar y redescubrir constantemente.

La evolución de las compañías se da a pasos agigantados con la innovación, pero no podemos descuidar el cómo lo hacemos y cuán preparados estamos para enfrentar el reto. 

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