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Apoyo a la producción nacional para salir de la crisis

El impacto de la cuarentena en el sector empresarial significó una caída en las ventas de un 50% en la industria manufacturera, y cerca al 70% en el comercio y los servicios. Plantean apoyar tanto al sector industrial como a los emprendimientos a diversas escalas.

La emergencia sanitaria, no solo dejó al descubierto las falencias del sistema de salud boliviano, también desnudó las flaquezas de un modelo estatista vigente desde hace más de una década. Las altas cifras de desempleo, la caída del Producto Interno Bruto (PIB) y otros indicadores señalan que el país debe optar por un modelo que priorice la formalidad, regularización del sector, además de impulsar las inversiones.
Salir de un confinamiento rígido, los prolongados conflictos sociales y la incertidumbre política, son los factores que más preocupan al empresariado, porque las repercusiones se reflejaron en cifras.
Según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el PIB presentó una contracción del 11,11%, en su variación acumulada, al segundo trimestre de 2020, como resultado de la cuarentena (situación que todavía afecta la economía mundial).
Una evaluación realizada en todo el país, por la Confederación Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) con el apoyo de la Oficina de Actividades para Empleadores de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dio como resultado que la cuarentena impactó negativamente en el 80% de las empresas, ya que el 79% de ellas, redujeron sus ventas en más de un 50%; por otro lado, el 69% de las industrias no tienen financiamiento propio o alternativo para su recuperación y, el 18% tienen la intención de cerrar.
“La pérdida de liquidez, el pago de salarios y alquileres, la ruptura de la cadena de suministros, la pérdida de mercados, la escasez de insumos industriales importados, el sostenimiento de los costos operativos, entre otros, son parte de un escenario complejo e incierto que pone en riesgo la supervivencia de las empresas y el empleo”, señaló Luis Barbery, presidente de la CEPB.
Por su parte, el Centro Boliviano de Economía de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), durante abril y mayo, realizó una encuesta para las repercusiones de la cuarentena en los sectores industrial, comercios, servicios y turismo. Como resultados se vio una caída en las ventas que fluctúa entre 20% y hasta 100% (para el segundo trimestre de 2020). Por otro lado, la pausa en el sector privado significó una caída en las ventas de, aproximadamente, el 50% en la industria manufacturera y cerca al 70% para el comercio y los servicios.
Estas cifras reflejaron un daño en el flujo de caja de las empresas, en su economía, en la capacidad de cumplir con sus obligaciones contractuales y cotidianas, generando la reducción de personal, de salarios y hasta despidos.
Basados en estos datos, el empresariado expresó que podría haber una recuperación gradual, hasta mediados de 2021, por ello se prevé que la contracción de la actividad económica para esta gestión no será menor al 5%.
Por su parte, Ibo Blazicevic, presidente la Cámara Nacional de Industrias (CNI), indicó que, durante los primeros 60 días de pandemia, realizaron una encuesta, y los resultados mostraron que, un 56% de las industrias paralizaron sus actividades al 100%; un 23% se detuvo de 61% a 80%. En este periodo, la industria dejó de realizar ventas por 10 millones de dólares diarios.

Las necesidades
Desde la CEPB se sugirió que las medidas, de corto o mediano plazo, que se deberían aplicar son, asegurar el sostenimiento del empleo, la reactivación el aparato productivo, el salvataje de las empresas y la dinamización la oferta y la demanda. Todo esto a partir de una inyección importante de recursos.
Al mismo tiempo, Barbery agregó que se debe plantear una trayectoria de consolidación fiscal que genere credibilidad y permita acceder a financiamiento externo en proporciones importantes.
Es en este sentido, que la Cainco consideró necesario el apoyo mediante créditos de fomento, para capital de operaciones, que debe estar disponibles para todo el tejido de la economía, con normas que protejan al sistema financiero, para que el dinero llegue de forma rápida a las unidades productivas más necesitadas.
Por otro lado, es fundamental remover las barreras que limitan la competitividad de la industria nacional, porque existe un exceso de regulación generando costos innecesarios. Cainco expresó que se deberían crear fondos de garantía, que permitan que los recursos lleguen de manera rápida, como los fondos comprometidos por Organismos Internacionales.
Blazicevic, mencionó que “se debe enfrentar el contrabando y la informalidad; la reducción de la burocracia y tramitología; la modernización laboral; la reducción de la carga tributaria e impulsar la apertura de mercados y se debe contar con seguridad jurídica para la inversión local e internacional”.

La propuesta
Para que exista una verdadera activación de la economía, el sector empresarial planteó varias propuestas como ser, lograr mayor liquidez para el sistema financiero que beneficie a la industria mediante créditos. Igualmente, evitar una mayor contracción que la existente y la generación de condiciones adecuadas para la inversión privada, de todo tamaño, nacional y extranjera.
Barbery dijo que “en lo productivo, la agenda de corto plazo tiene dos componentes: el primero relacionado con la capacidad del sector para adaptarse a las limitaciones que supone de la pandemia. El segundo, relacionado con las facilidades que otorgue el gobierno para trabajar, es decir, no solo nos referimos a los protocolos de bioseguridad, sino la puesta en marcha de un conjunto de iniciativas truncadas por falta de financiamiento externo”.
La CNI también propuso la implementación de los Fondos de Garantías y Créditos Estatales a las empresas e implementar al 100% el Programa de Compras y Contrataciones Estatales de productos Hechos en Bolivia. Una manera de reanimar la oferta y la demanda es la flexibilización para la producción, comercialización de bienes y servicios en el mercado local, además de la apertura del comercio exterior.
Es en este contexto que, Cainco identificó varios ámbitos en los que se debrían concentrar los esfuerzos, por ejemplo garantizar la estabilidad del sector, con medidas orientadas a restablecer el equilibro de las macroeconomías.
Agregó que se debe promover la productividad, para ello es necesaria una reforma orientada a la mejora del clima de negocios que favorezca la inversión y el empleo. También una simplificación en el ámbito tributario (referente a las tecnologías de la información), es decir, que la interacción con el servicio de impuestos sea más simple.
Otro factor importante es la institucionalidad. Es necesario que la dinámica administrativa, los procesos y procedimientos puedan cumplir con estándares internacionales, para agilizar todos los trámites y evitar la burocracia.

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