ANÁLISIS

Devolución de aportes, ¿Una bomba de tiempo?

La devolución de aportes nunca representó una solución integral, menos permanente, sino todo lo contrario.

Sólo es cuestión de días, para que la Asamblea Legislativa apruebe la Ley que viabilizará la devolución excepcional de aportes, bajo ciertas condiciones y requisitos.

Por David Villarreal es Consultor especialista en Seguridad Social a Corto y Largo Plazo. Socio fundador y CEO de Planifica Consultores.

Más allá de la situación que actualmente vivimos, producto de la pandemia, la devolución de aportes, para la mayoría de las personas que cumplen con las condiciones y requisitos, no representa una solución integral, y menos permanente, ya que el monto máximo al que podrá acceder una persona es de Bs. 15.000.-, y siendo fríos en el análisis, esa mayoría destinará esos recursos para gasto corriente.

Sin embargo, es necesario aclarar que esta devolución excepcional, que está a punto de ser aprobada, no afectará ni pondrá en peligro el actual Sistema de Pensiones.

Pero a los que si afectará será a la mayoría de aquellas personas que soliciten la devolución, ya que existe una muy alta probabilidad de que no cuenten con una futura jubilación, y con ello también el riesgo de no poder acceder a una atención de salud, ya que cuando una persona se jubila le descuentan el 3% para que, tanto el asegurado como su grupo familiar, tengan atención en la Caja de Salud donde su último empleador estuvo realizando los aportes.

Ante ese panorama, y sin temor a equivocarme, seguramente surgirán varias posibilidades, pero me quedo con dos: la primera, es de que a corto plazo se vuelva a solicitar otra ley que permita una segunda y hasta una tercera devolución, lo cual, como digo a un principio, no representa una solución integral y menos permanente. Ya que sencillamente se está abriendo una puerta que conducirá a la creación de una generación de adultos mayores empobrecidos, porque de seguir este rumbo, lastimosamente no tendrán acceso ni siquiera a una pensión mínima.

La segunda posibilidad es que, dentro de unos años, cuando la mayoría de las personas que solicitaron la devolución parcial de su capital, y no pudieron continuar haciendo los aportes, soliciten, al gobierno que en ese momento esté de turno, una solución a su problema, es decir que de alguna manera les viabilicen el acceso a una pensión mensual.

De acceder a esta solicitud, la única manera (incorrecta y perjudicial) sería a través del Fondo Solidario. Y para que eso ocurra podrían modificar la base de los totales ganados sobre los que actualmente se paga el Aporte Nacional Solidario, para incrementar el aporte solidario, amparándose en la parte final del inciso f) del Articulo 87 (Financiamiento del Fondo Solidario) de la actual Ley de Pensiones 065.

Y aún lo peor, aplicar el inciso f) del mismo Artículo, que posibilita establecer nuevas fuentes de financiamiento, sin comprometer recursos del TGN.

Entonces ahí el problema, ya que todos sabemos sobre quiénes recaerán las nuevas fuentes de financiamiento: EMPLEADORES Y APORTANTES. Lo cual si pondría en riesgo la estabilidad del Sistema de Pensiones.

Para mí la devolución de aportes nunca representó una solución integral, menos permanente, sino todo lo contrario, porque tendremos una mayor cantidad de adultos mayores empobrecidos y sin acceso a salud. Y si bien es cierto que la pandemia dejó a muchas personas sin trabajo y a muchas empresas con serias dificultades económicas, la verdadera solución estaba en 3 pilares:

  1. Creación de fuentes de trabajo,
  2. Políticas de fortalecimiento y apoyo a las empresas legalmente establecidas.
  3. Previo análisis individual, viabilizar la jubilación anticipada a través de una Ley excepcional, para personas que estén entre 50 y 57 años.
    Pero lastimosamente se buscó la solución más fácil y la más perjudicial, la solución PILATOS, ya que las autoridades nacionales aconsejan no solicitar la devolución de aportes, pero, sin embargo, aprobarán una Ley que permitirá que eso se lleve a cabo, ocasionando que la mayoría de ese casi millón y medio de personas corran el riesgo de no tener un ingreso ni atención de salud, en esa etapa de la vida donde más se necesita: la vejez.

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