En casi cinco décadas de trayectoria, EMPACAR convirtió su evolución industrial en una apuesta por el desarrollo de Bolivia. La empresa pasó de concentrarse en la transformación de materiales a consolidar un modelo que incorpora innovación, economía circular, eficiencia en el uso de recursos y sostenibilidad como pilares para generar valor agregado en el país.
Su aporte va más allá de la fabricación de productos. A través de sus procesos, EMPACAR busca transformar materiales en nuevas oportunidades para la industria, fortalecer cadenas productivas y reincorporar recursos a nuevos ciclos económicos. Este modelo también articula a más de 35.000 familias recolectoras, cuya actividad constituye un eslabón fundamental para la recuperación de materiales y la economía circular.
“Evolucionar junto a Bolivia y transformar esa experiencia en valor para la industria y el país” resume la visión de la compañía, que actualmente concentra sus inversiones en maquinaria de última tecnología para mejorar la eficiencia y competitividad de sus procesos productivos.
La incorporación tecnológica apunta a optimizar costos, agilizar la producción y mejorar la capacidad de respuesta frente a las nuevas demandas del mercado boliviano, buscando que las eficiencias alcanzadas también se traduzcan en condiciones más competitivas para el consumidor final. A esta transformación se suma la capacitación del talento humano y una gestión orientada a optimizar el uso de recursos y aprovechar una mayor proporción de materiales recuperados.
Una industria que apuesta por la circularidad
La sostenibilidad constituye otro de los ejes sobre los que EMPACAR proyecta su crecimiento en Bolivia. Su estrategia se estructura en cuatro ámbitos: economía circular y valorización de materiales; transición energética y eficiencia; acción climática y descarbonización; e impacto social y desarrollo de la cadena de valor.
En economía circular, la empresa trabaja en fortalecer la recuperación, transformación y reincorporación de materiales a nuevos ciclos productivos. El objetivo es incrementar progresivamente el uso de materiales reciclados, reducir la dependencia de materias primas vírgenes y generar mayor valor agregado dentro del país.
La transición energética también forma parte de esta evolución. EMPACAR cuenta con generación solar y 35 medidores inteligentes destinados a optimizar el consumo energético. A ello se suman tecnologías orientadas a reducir el uso de combustibles y las emisiones de sus procesos, así como la incorporación de montacargas eléctricos para sus operaciones internas. A largo plazo, la compañía proyecta avanzar gradualmente hacia la electrificación de su flota interna, en función de las condiciones operativas y tecnológicas.
En materia climática, EMPACAR mide y gestiona sus emisiones para identificar oportunidades de mejora y reducir progresivamente su huella. La empresa, además, reporta al CDP (Carbon Disclosure Project), utilizando esta información como herramienta para fortalecer sus estrategias de mitigación y desempeño ambiental.
El impacto que empieza en la cadena de valor
La dimensión social de este modelo tiene uno de sus principales puntos de apoyo en los recolectores de base. Su trabajo representa cerca del 80% de los residuos que llegan a ser reciclados en planta, convirtiéndolos en un componente esencial de la cadena que permite recuperar miles de toneladas de materiales.
Para EMPACAR, visibilizar y fortalecer el papel de estos actores significa reconocer que la economía circular no comienza en una planta industrial, sino en una cadena de valor que involucra a personas, proveedores, clientes y comunidades.
La compañía proyecta profundizar este modelo mediante una mayor incorporación de materiales recuperados, procesos productivos más eficientes y soluciones capaces de responder simultáneamente a los desafíos ambientales y productivos del país. La apuesta contempla también fortalecer las alianzas con los distintos actores de su cadena de valor.
El objetivo es continuar creciendo desde Bolivia y consolidar una operación más competitiva, circular y sostenible. Bajo esta perspectiva, el desarrollo empresarial se convierte en una herramienta para fortalecer la industria nacional, impulsar la innovación y transformar recursos y oportunidades en soluciones que generen valor económico, ambiental y social.



