Durante años, la sostenibilidad fue vista por muchas organizaciones como un componente complementario de la estrategia empresarial. Hoy, sin embargo, se ha convertido en un factor importante para construir reputación, atraer talento, fortalecer la relación con los consumidores y generar confianza entre inversionistas y grupos de interés. Los resultados de Merco ESG Bolivia 2026 reflejan precisamente esa evolución: las empresas que lideran sus sectores son, en gran medida, aquellas que han logrado integrar los criterios ambientales, sociales y de gobernanza en el corazón de sus operaciones.
Durante la presentación de los resultados, se dejó entrever que las empresas que lideran los rankings son aquellas que trabajan con rigor, constancia y transparencia. No solamente implementan sus principios corporativos, sino que también logran demostrarlo y comunicarlo adecuadamente.
Esta afirmación adquiere especial relevancia cuando se observa el desempeño de las compañías que encabezan los distintos sectores económicos del país.
Liderazgo sectorial con impacto real
Uno de los casos más representativos es Empacar, líder en el sector industrial vinculado al reciclaje y la economía circular. Su actividad empresarial está directamente relacionada con la recuperación y transformación de materiales, lo que convierte a la sostenibilidad en un componente inherente a su modelo de negocio. En un contexto donde la gestión de residuos se ha transformado en uno de los grandes desafíos ambientales, la compañía ha logrado posicionarse como un referente nacional en aprovechamiento de recursos y reducción de impacto ambiental.
En el ámbito financiero, el Banco Nacional de Bolivia (BNB) lidera su sector consolidando una estrategia que va más allá de la actividad bancaria tradicional. El apoyo a iniciativas sociales, programas de educación financiera, inclusión económica y financiamiento responsable han permitido que la entidad fortalezca una reputación construida durante décadas. La sostenibilidad, en este caso, no se limita a la gestión ambiental, sino que se expresa principalmente a través de su capacidad para generar impacto económico y social.
En el sector alimenticio, Sofía se ha consolidado como la empresa mejor valorada de su rubro gracias a una gestión que combina eficiencia productiva, seguridad alimentaria, bienestar de los colaboradores y programas de sostenibilidad. La compañía ha incorporado criterios de mejora continua en toda su cadena de valor, fortaleciendo prácticas que buscan reducir impactos y generar valor compartido para consumidores, proveedores y comunidades.
Laboratorios Bagó de Bolivia representa otro ejemplo de liderazgo sectorial. La farmacéutica no solo destaca por su aporte al sistema de salud boliviano, sino también por las iniciativas desarrolladas en materia de responsabilidad social, gestión ambiental y programas de apoyo comunitario. Su trabajo en campañas de salud, educación y sostenibilidad le ha permitido consolidar una reputación que trasciende el ámbito estrictamente empresarial.
En la industria de la construcción, Itacamba lidera un sector tradicionalmente asociado a un elevado consumo de recursos. Precisamente por ello, su apuesta por procesos más eficientes, optimización energética, gestión ambiental y vinculación con comunidades adquiere una relevancia especial. La compañía ha demostrado que incluso industrias intensivas en recursos pueden avanzar hacia modelos de producción más sostenibles y responsables.
El liderazgo sectorial también alcanza al ámbito académico. La Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) se ha convertido en una referencia por incorporar principios de sostenibilidad en la formación de sus estudiantes y en su gestión institucional. En un escenario donde las empresas demandan profesionales cada vez más familiarizados con criterios ESG, la universidad desempeña un papel estratégico al formar a las futuras generaciones bajo estándares alineados con las nuevas exigencias del mercado.
Los casos que marcan tendencia
La presentación de las empresas más destacas en el ranking Merco ESG 2026 tuvo como preámbulo un panel integrado por representantes de las tres compañías mejor posicionadas en el ranking global: Sofía, Coca-Cola y Cervecería Boliviana Nacional (CBN).
La selección respondió a su desempeño en los pilares de medio ambiente, sociedad, ética y gobernanza, dimensiones que hoy constituyen la base de la evaluación ESG a nivel internacional.
Las experiencias compartidas durante el encuentro permitieron observar un denominador común: la sostenibilidad dejó de ser una iniciativa aislada para convertirse en una parte integral de la estrategia corporativa.
En los tres casos, las acciones abarcan desde la gestión eficiente de recursos y la reducción de impactos ambientales hasta programas de desarrollo comunitario, fortalecimiento de cadenas de valor, promoción de la diversidad y consolidación de prácticas de gobernanza.
Más allá de las diferencias propias de cada industria, el mensaje fue coincidente: la sostenibilidad genera valor cuando forma parte de la toma de decisiones y no cuando se limita a proyectos independientes.
Cómo se construye
la reputación
Detrás de estos resultados existe una metodología que busca reflejar la percepción de distintos grupos de interés y minimizar cualquier sesgo.
Claudia Roca, coordinadora ejecutiva de Merco Bolivia, explicó que el proceso comienza con la consulta a directivos de grandes empresas. En la edición más reciente participaron 418 ejecutivos, quienes mencionaron más de 250 organizaciones que consideran referentes en reputación corporativa.
A partir de esas respuestas se identifican las 100 empresas más mencionadas, que luego son evaluadas por analistas financieros, periodistas especializados en economía y negocios, expertos en recursos humanos, académicos, social media managers y otros profesionales.
La evaluación también incorpora la opinión de consumidores, el monitoreo digital de la conversación pública sobre las empresas y un sistema de indicadores objetivos que permite a las organizaciones respaldar con evidencia aspectos relacionados con talento humano, desempeño financiero, gestión comercial y otras variables corporativas.
Toda la información recopilada es sometida a verificación independiente por parte de KPMG antes de la publicación de los resultados.
Según Roca, esa combinación de múltiples fuentes es precisamente lo que otorga credibilidad al ranking.
“Nadie paga por aparecer ni por estar. Los nombres surgen del reconocimiento de públicos informados que valoran el trabajo realizado por las empresas”, afirmó.
Más allá del ranking
El crecimiento de Merco en Bolivia durante los últimos 13 años refleja una transformación más profunda dentro del sector empresarial. Cada vez más compañías entienden que la reputación no se construye únicamente con comunicación, sino con resultados verificables.
El verdadero desafío para las organizaciones consiste en generar evidencia de aquello que afirman representar. Por eso, la sostenibilidad debe medirse, evaluarse y demostrarse.
La lección que deja Merco ESG 2026 es clara: las empresas que lideran sus sectores no necesariamente son las más grandes ni las que realizan las campañas más visibles. Son aquellas que han logrado convertir sus principios en acciones consistentes, generar valor para sus grupos de interés y sostener ese esfuerzo en el tiempo.



