En el marco de la XV Cumbre Iberoamericana del Seguro, conversamos con Silvia Urarte Gómez, profesora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y consultora especializada en Gestión de Personas, Responsabilidad Social, Sostenibilidad y Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), quien afirmó con convicción que el sector asegurador tiene el potencial de redefinir las normas del juego e impulsar una transformación profunda en el funcionamiento de las empresas y de la sociedad. Según la experta, incorporar criterios de sostenibilidad en la evaluación de riesgos y en la suscripción de pólizas puede cambiar radicalmente los modelos de negocio actuales.
Desde su visión, las aseguradoras no deben limitarse a calcular pérdidas, sino que están llamadas a convertirse en gestores activos del cambio. Esto implica canalizar inversiones hacia energías limpias, desarrollar productos innovadores como los seguros verdes, incluir cláusulas que promuevan la economía circular —reciclaje, reparación, reutilización— e incluso educar a la población en buenas prácticas ambientales. “Cada persona tiene un impacto en el medio ambiente, y las aseguradoras tienen el poder de sensibilizarnos y educarnos para que nuestras acciones diarias cuenten positivamente”, sostuvo.
Uno de los ejes centrales de este nuevo rol es la protección del capital natural. Las aseguradoras tienen no solo la capacidad, sino la obligación de analizar riesgos predecibles, como inundaciones, incendios o sequías, cuya recurrencia e intensidad han aumentado en el contexto del cambio climático.
“No se trata de asegurar lo impredecible, sino de estudiar a fondo aquellos desastres que sí pueden anticiparse y prevenirse”, explicó Urarte. Esto implica una revisión de los sistemas de predicción, evaluación de vulnerabilidades y, sobre todo, una modificación profunda de las reglas del juego: si el riesgo es alto y evitable, el seguro debe actuar como disuasivo, empujando a las empresas a adoptar prácticas responsables.
En ese sentido, el sector asegurador tiene una ventaja estratégica frente a otras industrias más rígidas. No depende de cadenas productivas complejas. Puede influir directamente sobre las decisiones de consumo, inversión y producción, simplemente decidiendo qué cubrir y qué no. “Al final, no compras si no te lo aseguran. Y si no te lo aseguran porque el riesgo climático es alto, entonces se obliga al cambio. Las aseguradoras pueden redefinir los modelos de negocio actuales”, afirma.
Otro punto clave que destaca Urarte es la capacidad del sector para fomentar la transición ecológica a través de sus productos. Seguros especiales para energías renovables, incentivos para hogares sostenibles o vehículos eléctricos, campañas informativas para reducir la huella ambiental, entre otros, son ejemplos de cómo las aseguradoras pueden acompañar y acelerar la transformación hacia un modelo económico más verde.
XV Cumbre
Iberoamericana
del seguro
Estos temas formaron parte de la agenda de la XV Cumbre Iberoamericana del Seguro, que se celebró los días 23 y 24 de abril en Santa Cruz de la Sierra. Organizada por la Fundación Iberoamericana Alianza del Seguro (FIAS), la cumbre reunió a más de 250 participantes de forma presencial en el Hotel Marriott, incluyendo representantes de las principales compañías aseguradoras y financieras de Bolivia y de toda Iberoamérica.
La presidencia del evento estuvo a cargo de José Luis Camacho Miserendino, presidente del Directorio del Grupo Empresarial de Inversiones Nacional Vida y de Nacional Seguros y la dirección ejecutiva del evento estuvo a cargo de Sergio Suxo, secretario del Consejo de FIAS.
La cumbre se posicionó como una plataforma para debatir los nuevos desafíos del sector, compartir experiencias y definir estrategias frente al impacto climático. En palabras de Urarte, “la sostenibilidad ya no es una opción: es una necesidad. Y el sector asegurador, junto con la banca, son los verdaderos gestores para que este cambio ocurra”.



