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Anticipan una desaceleración profunda en el sector privado

La escasez de dólares en Bolivia está generando una fuerte presión sobre el sector empresarial y amenaza con profundizar la crisis económica en los próximos años. Así lo advirtió el economista Mauricio Medinaceli, quien destacó que el impacto se manifiesta tanto en las empresas extranjeras como en las nacionales, aunque con matices distintos.
Medinaceli explicó que las compañías extranjeras enfrentan serias dificultades para remesar utilidades al exterior debido a la falta de divisas. Este proceso se agrava cuando deben recurrir al tipo de cambio paralelo, lo que encarece la conversión de bolivianos a dólares y reduce las utilidades reales que pueden enviar fuera del país.
Por otro lado, las empresas nacionales, aunque no remesen utilidades, también sienten el golpe. El experto también advirtió que el sistema financiero no está exento de esta crisis. Los bancos que tienen socios extranjeros deben convertir sus utilidades a dólares, y al no encontrar divisas en el Banco Central, terminan comprándolas a precios más altos en el mercado paralelo, afectando sus resultados. “Sí afecta en muchos sentidos, y potencialmente en el tema financiero, puede subir la mora”, agregó.
El economista remarcó que esta situación tiene efectos en cascada: incremento de precios, inflación, recorte de personal, reducción de inversiones y un impacto directo en la generación de empleo. “Otras empresas dejan de invertir en ampliar sus plantas, por tanto, hay una afectación en la cantidad de empleo que generan, en la inversión y en los precios que tienden a ser mayores”, detalló.
En cuanto a las alternativas que algunas instituciones financieras exploran, como las transacciones mediante monedas virtuales, Medinaceli fue cauto. “No sé si esto sea un verdadero paliativo, porque las criptomonedas también utilizan un tipo de cambio paralelo”, explicó. Aunque reconoció que podrían facilitar algunas operaciones, señaló que seguirían enfrentando un dólar más caro, replicando los problemas actuales.
Respecto a qué sectores enfrentan mejor esta crisis, Medinaceli identificó a los exportadores como los menos afectados, dado que reciben pagos en dólares y pueden aprovechar el tipo de cambio alto. En cambio, los más golpeados son los importadores y sectores gremiales, como el comercio de textiles, celulares y combustibles, que deben comprar dólares caros sin poder trasladar plenamente esos costos a sus precios de venta.
“La base política del Movimiento al Socialismo, compuesta en buena parte por gremialistas, se benefició durante años de un tipo de cambio anclado y bajo. Ahora que no hay dólares, son los más golpeados”, afirmó, en referencia a las raíces políticas del descontento actual.

Proyección
Sobre las perspectivas a corto y mediano plazo, Medinaceli coincidió con el reciente informe del Fondo Monetario Internacional, que proyecta un crecimiento económico de apenas 1% en 2024 y 1,1% en 2025 para Bolivia. “Comparto esa visión. Este y el próximo año serán de una desaceleración profunda”, afirmó, atribuyendo esta crisis a problemas estructurales que se arrastran desde la nacionalización de los hidrocarburos en 2006.
“No será un problema que se solucione pronto. Anticipo que esta situación de crisis demorará unos dos a tres años en estabilizarse nuevamente”, concluyó, advirtiendo que el próximo gobierno —sea de la sigla política que sea— enfrentará enormes desafíos económicos y políticos.

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