
El proyecto Ñemopeteï, de la Cámara Binacional de Comercio e Industria Boliviano Paraguaya, fue presentado ante directores de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSC), la noche del miércoles, y el jueves en la mañana se hizo la presentación ante el directorio de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
El Proyecto propone una nueva visión para la infraestructura vial boliviana: conectar Santa Cruz con Brasil y Paraguay y, al mismo tiempo, articular tres grandes corredores bioceánicos de la región para crear una alternativa logística hacia los mercados del Pacífico y el Atlántico.
“Estamos con total apoyo a este proyecto, creemos que es el futuro de los próximos 50 años del agronegocio, de la agroindustria cruceña y boliviana. Vamos a ayudar con la agroindustria, con los agroempresarios para que este corredor se haga posible”, afirmó Klaus Frerking, presidente de la CAO.
Más que una carretera, Ñemopeteï, que significa ‘unidad’, plantea la posibilidad de construir un nuevo eje logístico para el comercio sudamericano, especialmente para la producción agrícola de Brasil, Bolivia y Paraguay con destino a los mercados asiáticos, conectando el Pacífico con el Atlántico.
La iniciativa contempla un corredor internacional de aproximadamente 1.222 kilómetros, de los cuales 616 kilómetros corresponden al departamento de Santa Cruz, estructurado en tres tramos: San Ignacio de Velasco–Marfil, de 148 kilómetros; Roboré–Hito VII, de 129 kilómetros; e Hito VII–Filadelfia, de 365 kilómetros. La inversión estimada es de hasta USD 1.300 millones.
El planteamiento del proyecto es que Bolivia pueda dejar de desempeñar únicamente un papel de territorio de paso y convertirse en un nodo logístico estratégico, aprovechando su posición geográfica para conectar los centros productivos del interior del continente con las rutas hacia el Pacífico y el Atlántico.
“Queremos que se convierta en un proyecto bandera de Santa Cruz y Bolivia. Este es un proyecto ambicioso, que venimos desarrollando hace un año y va a generar un gran impacto no sólo en Bolivia, sino en Brasil, Paraguay, toda la región del Mercosur e inclusive a nivel global en los temas logísticos y económicos. Las siguientes semanas continuaremos con la socialización del Proyecto Ñemopeteï con diversos sectores del país”, indicó José Luis Camacho, presidente de la Cámara Binacional Boliviano Paraguaya.
Para Bolivia, la propuesta tiene implicaciones que van más allá de la conectividad. El corredor facilitaría la salida de productos bolivianos como soya, algodón, urea y sal hacia Brasil, Paraguay y los puertos del Pacífico y el Atlántico. Al mismo tiempo, la conexión San Ignacio–Marfil es presentada como una infraestructura relevante para incorporar a la Chiquitanía a los grandes circuitos agrícolas regionales.

“Felicitamos a la Cámara Binacional Boliviano Paraguaya por el acercamiento a toda la cadena productiva con los agropecuarios y los transportistas, con los exportadores, planificando y construyendo el futuro de salidas importantes, de integración, con países importantes como Paraguay, Brasil y Bolivia; esto se tiene que hacer por el bienestar de todas las familias para seguir generando economía”, señaló Frerking.
El Proyecto Ñemopeteï plantea una discusión que va más allá de la construcción de infraestructura. Su apuesta es convertir a Bolivia y Santa Cruz, corazón de Sudamérica, en un puente logístico entre el centro-oeste brasileño, Paraguay y los mercados del Pacífico, con la posibilidad de reducir tiempos de transporte y generar una nueva plataforma de integración económica sudamericana.



