La banca registró una contracción en la cartera de créditos y una caída en los depósitos del público que se atribuyen a factores como la intervención del banco Fassil y la escasez de dólares.
A nivel mundial, los bancos se enfrentan a retos relacionados con la transformación digital, las cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG), las incertidumbres del mercado, el aumento de los costos de capital y la disrupción tecnológica, centrándose en la inteligencia artificial (IA).
En Bolivia el sector financiero tampoco está exento de estos desafíos, no obstante de acuerdo a las previsiones de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia – ASOBAN, para esta gestión la banca mantendrá una orientación moderada, garantizando así la estabilidad y sostenibilidad.
La entidad que aglutina a los bancos privados del país, señaló en su último informe que la gestión 2023 se caracterizó por la sucesión de algunos eventos que determinaron que los resultados sectoriales se vean afectados, tales como intervención del ex Banco Fassil S.A. a fines de abril y el aumento de la demanda de dólares por parte del público desde mediados de febrero. Ante estos factores, el sector bancario adoptó medidas oportunas que permitieron registrar indicadores que denotan fortaleza y solvencia.
Una de las cifras que reflejan los eventos antes mencionados, es que a diciembre de 2023, la cartera de créditos alcanzó a $us 27.929 millones, registrando una contracción de 1,1% ($us 306 millones) en relación a 2022. Este resultado respondió básicamente a la intervención del ex Banco Fassil S.A. del que aproximadamente 50% de su cartera de créditos fue traspasada a nueve entidades bancarias; en tanto, el resto pasó a formar parte un Fideicomiso administrado por el Banco Unión S.A. Un análisis por entidad, relativizando el impacto de la salida de un banco, revela crecimiento en la cartera de créditos.
Respecto a la calidad de la cartera, el indicador de mora se situó en 2,9%, en particular por el incremento de la cartera en mora reprogramada que, principalmente, resulta de las operaciones crediticias que después del conjunto de medidas adoptadas desde la pandemia por COVID-19 no pudieron recuperarse. En general, el indicador de morosidad de la cartera se mantuvo en niveles reducidos, aunque su tendencia a incrementarse debe considerarse; en 2023 el saldo de cartera en mora en el sector bancario creció 32%.
Por tipo de crédito, el sector empresarial, de gran relevancia en la cartera destinada a sectores productivos, mantuvo el menor índice de morosidad al interior del total de la cartera de créditos, aunque en todos los tipos de crédito se observó incremento. Por sector y considerando la incidencia de algunos de ellos, construcción, servicios inmobiliarios y comercio, registraron los mayores índices de morosidad. Ante este contexto, en un marco de gestión prudencial de las entidades bancarias, los indicadores de cobertura de la mora a diciembre de 2023 se situaron en 1,7 veces, como resultado del crecimiento de las previsiones específicas.
En cuanto a los depósitos del público en el sistema bancario, a diciembre de 2023 alcanzaron a $us 29.651 millones, registrando una caída de $us 811 millones; es decir, retrocedieron 2,7%. Parte de esta caída resultó de la intervención del ex Banco Fassil S.A., toda vez que una parte de los depósitos fueron traspasados al Fideicomiso, en una proporción equivalente a la cartera traspasada. A su vez, la contracción de los depósitos se originó a raíz de la mayor demanda de dólares del público, hecho que redujo el saldo de depósitos en dólares en 29%.
Los depósitos del público en dólares pasaron de $us 4.132 millones en 2022 a $us2.946 millones en 2023, lo que evidencia el esfuerzo de la Banca en la devolución de $us1.186 millones; caída que derivó en un aumento de la proporción de depósitos en moneda nacional de 3,6 puntos porcentuales, situándose en 90,1% del total hacia finales de 2023.
Ante la mayor demanda de moneda extranjera y la gradual reducción de provisión del BCB, mediante devolución de los excedentes de encaje legal en esa denominación, las entidades bancarias optaron por atender la demanda de forma ordenada, priorizando el retiro de depósitos constituidos en moneda extranjera por los clientes.
“En ese sentido, a pesar del contexto, a diciembre de 2023 los bancos mantuvieron niveles razonables de liquidez en moneda extranjera, tanto en bóvedas como en bancos corresponsales, por $us 323 millones y $us 144 millones, respectivamente; recursos cuyo objetivo es atender a los clientes”, aseguró Nelson Villalobos, secretario Ejecutivo de ASOBAN.



