La representante residente del Grupo Banco Mundial en Bolivia destacó los desafíos culturales y resaltó la importancia de la colaboración y comunicación inclusiva.
Su trayectoria en el sector financiero y en el Grupo Banco Mundial es impresionante. Como mujer, en una posición de liderazgo, ¿qué desafíos específicos ha enfrentado y cómo ha logrado superarlos?
En una organización internacional, como lo es el Grupo Banco Mundial, he encontrado dos desafíos principales que están relacionados entre sí; el primero tiene que ver con las diferencias culturales que influyen en cómo se interrelacionan las personas y el segundo, las expectativas de las mujeres profesionales que inciden en cómo pueden ser percibidas por colegas y supervisores.
Estos factores son importantes porque en el trabajo en el ámbito del desarrollo, incluso más que el trabajo puramente financiero -porque se trata de crear cambios sociales y económicos-, la colaboración y la comunicación con una amplia gama de partes interesadas son clave.
Por ejemplo, en mi cultura (jamaiquina), somos extremadamente directos en nuestro discurso y formales en cómo escribimos correos electrónicos y otras comunicaciones. He tenido que aprender a matizar mis declaraciones verbales y a disminuir la formalidad de cómo escribo para adaptarme mejor. Pero también he tratado de influir en nuestra cultura organizacional para que sea más consciente y acepte las diferencias culturales, porque cada estilo de comunicación aporta algo diferente a nuestro trabajo. Ajustarse es importante, pero también lo es, aportar a la cultura organizacional para que existan espacios de trabajo en los que las mujeres puedan prosperar.
En el segundo desafío, la percepción de la participación de las mujeres ha evolucionado con el tiempo. Por ejemplo, en reuniones, anteriormente hablar mucho a menudo se veía como “agresivo”. Luego hubo un período en el que hombres, sobre todo los mayores, explicaban de manera condescendiente las contribuciones de sus colegas mujeres; afortunadamente, ambos escenarios han mejorado. Ahora que lidero reuniones, mi estrategia es escuchar mucho para permitir que surjan todas las opiniones y luego tratar de elegir la contribución más inteligente para intercalar en el momento adecuado. Es importante dar espacio a los participantes más reservados (y especialmente las mujeres) para que participen, porque generalmente son los que se escuchan mejor.
En su opinión, ¿qué papel juegan las mujeres en la transformación del sector financiero y del desarrollo económico en países como Bolivia?
Creo que las mujeres pueden desempeñar un papel importante para asegurar que los segmentos no convencionales o emergentes del sector privado (donde pueden estar ocultos los genios y “disruptores”) tengan la oportunidad de surgir, liberar su potencial, aportar bienes y servicios valiosos y, en última instancia, generar empleos de calidad.
Debido a que el sector financiero tiene un rol de custodia con respecto a los recursos de sus depositantes e inversores, ha sido tradicionalmente muy conservador frente a la innovación disruptiva. Creo que las mujeres pueden contribuir mucho porque generalmente prestan más atención a todos los detalles de cómo está evolucionando la economía, mientras que sus colegas masculinos suelen estar más enfocados en el panorama general. En estos detalles podemos encontrar las exportaciones no tradicionales, pequeños innovadores en el espacio de servicios que pueden ser “unicornios” y convertirse en empresas extraordinarias, que pueden aportar diversidad al entorno económico de países como Bolivia.
¿Podría compartir algunas estrategias o prácticas que considera esenciales para las mujeres que aspiran a ocupar roles de liderazgo en organizaciones internacionales?
Permítanme matizar mi respuesta, primero, aclarando que, en mi carrera, he elegido deliberadamente permanecer en un nivel de gestión intermedia donde disfruto inmensamente de mi trabajo y donde creo que mis habilidades sirven mejor una institución de desarrollo.
De esta forma tengo la oportunidad de contribuir a la alta dirección trayendo constantemente la perspectiva de la primera línea a nuestras discusiones corporativas y estratégicas. Por lo tanto, mi primer consejo es auto examinarse y encontrar lo que profesionalmente nos es más satisfactorio y donde experimentaremos mayor pasión.
La pasión es esencial en el segundo consejo: siempre entregar la más alta calidad, de la manera más impactante, y siempre a tiempo, en todo lo que haces. Por supuesto, para hacer eso debes tener cuidado de no prometer demasiado y, luego, cumplir menos. Es tentador al principio decir que sí a cada solicitud, para parecer ambiciosa, pero nunca funciona. Debes ser honesta y estratégica al aceptar tareas, para ser completamente confiable y con un alto rendimiento. El impacto siempre es más importante que la intención.
¿Qué medidas cree que las instituciones financieras y de desarrollo deberían tomar para fomentar una mayor participación y liderazgo femenino en el sector?
Es importante trabajar, no solo internamente para asegurar que nuestros mecanismos de reclutamiento no tengan sesgos ocultos hacia las mujeres, pero también en los sistemas educativos. En muchos países en desarrollo, se descuida la educación financiera como parte de la educación básica. Corregir esto puede ayudar a sentar las bases para que más niñas se interesen en el sector financiero. ¿Tenemos suficientes maestras que sean “financieramente alfabetizadas” y que puedan inspirar a las jóvenes?
También necesitamos entender las barreras psicosociales que impiden a las mujeres elegir este campo e incorporar medidas de mitigación en el diseño tanto de la alfabetización financiera como de la formación profesional futura.
En términos de avance hacia el liderazgo, muchas organizaciones han aplicado cuotas para alentar a los gerentes senior de todos los niveles a asegurarse de que tengan mujeres representadas en las listas de candidatos preseleccionados y en los entrenamientos de gestión y programas de mentoría. En esta última área, creo que es importante asegurar que mujeres y hombres participen juntos para que ambos lados entiendan los desafíos y perspectivas sobre este tema.
Esta es una parte a menudo descuidada de las estrategias para promover liderazgo femenino, deben existir más programas que permitan a los homólogos masculinos participar para entender el beneficio de tener más colegas y líderes mujeres y con incentivos que recompensen su participación y apoyo. Finalmente, me complace compartir que en 2015 y, más recientemente en 2024, la revista Forbes informó, con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que Jamaica es uno de los tres países en el mundo donde es más probable que tu jefe sea una mujer que un hombre.
PERFIL
Camille Nuamah es representante residente del Grupo Banco Mundial en Bolivia a cargo de la gestión del portafolio de la institución en el país, la supervisión de la implementación de la estrategia 2023-2026 y el diálogo con el gobierno boliviano y el sector privado. Fue gerente de operaciones para Kenia, Ruanda, Somalia y Uganda. Anteriormente, fue asesora para América Latina y el Caribe, Europa y Asia Central y representante de la institución en Albania, Nicaragua y Zimbabue. De nacionalidad jamaiquina, Camille Nuamah se formó como economista de organizaciones industriales en la Universidad de Columbia, la Universidad de Cambridge y la Universidad de Nueva York.



