El agro no solo necesita tecnología, genética, maquinaria, financiamiento y apoyo al productor, sino también necesita crecer en productividad, con mayor rendimiento por hectárea, lo que hará al sector más competitivo. Es una tarea pendiente la productividad y la feria Vidas trae difusión y la experiencia de las prácticas, para mejorar esta necesidad.
¿Cómo evalúa el evento Vidas?
Creemos que es un gran éxito, porque vemos como el agricultor en general ha ido desarrollando y mejorando la actividad en campo, y ese es uno de los objetivos de Fundacruz, al hacer Vidas. Año tras año crece, la feria tiene cada vez más expositores, más empresas que aportan con tecnología, con novedades en el sector y creo que eso nos enorgullece, de poder ver cómo hemos aportado al agro y de todos los cultivos que se siembran en el país.
—¿Tomando en cuenta, que estamos en la parte final de la pandemia y la crisis coyuntural de la guerra, cuál es el principal desafío de Fundacruz?
Así como todos los sectores, el productivo también sufrió bastante con todas ellas, pero algo que se debe destacar es que el sector productivo no ha dejado de producir durante la pandemia. El objetivo mayor siempre ha sido alimentar, y de esa manera el sector agropecuario, en general, siempre ha estado a la vanguardia, desarrollando sus actividades.
No obstante, la pandemia trajo muchos desafíos, como la logística y los insumos. Con la guerra vemos bastantes problemas con la cadena de suministros, pero creemos que más allá de lo que ocurre con los mercados y los conflictos, hay un tema que es relevante; nosotros estamos en la cadena alimentaria y ese es un rol bastante emblemático, Nosotros aportamos al alimentar no solo a Bolivia, sino al resto de los países, porque nosotros llegamos con la cadena productiva exportando nuestros productos, con lo cual, los desafíos vienen enmarcados en continuar desarrollando una agricultura eficiente, de productividad, de mejoras, de rendimiento, lo que no es un trabajo simple.
—¿ Cuál ha sido el impacto de Fundacruz en el agro en estos últimos años?
Fundacruz es un centro de investigación de materiales que vienen de La Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria – Embrapa y TMG Brasil, y cada año estamos lanzando nuevas variedades de semilla, enfocado a lo que es el cultivo de soya.
Pero el trabajo no termina ahí, nosotros difundimos materiales, pero por otro lado, el evento Vidas reúne a muchas otras casas comerciales que presentan innovaciones y traen novedades tecnológicas, entonces trabajamos en ese sentido, y en un programa de difusión en campo, así también capacitamos a técnicos agropecuarios, no solo de la Fundación, sino también a Los Vallecitos por ejemplo, que hacen sus pruebas experimentales en sus campos.
Pero también Vidas trae lo mejor de cada una de las empresas, como ser nuevos productos, nuevas variedades de soya, insumos agrícolas, nuevas fórmulas para mejorar los suelos.
—¿Cómo se proyecta Fundacruz en los siguientes años?
El gran desafío es continuar el proceso de difusión en campo, no solo en el evento, sino a lo largo del año, con eventos que lleguen a reunir a las personas para la difusión de buenas prácticas en campo.
—¿La agroindustria en el país, qué ventajas tiene en relación a los países vecinos?
En Bolivia tenemos un área muy diversa, existen muchas zonas con características diferenciadas, como la zona Este, Norte, las nuevas zonas como San Ignacio de Velasco y una de las grandes ventajas que tenemos es que nuestros suelos son fértiles, comparados con Brasil y Argentina; tenemos mucha presencia de fósforo, algunos suelos no necesitan correcciones de PH para la producción y eso es una ventaja competitiva.
Por otro lado, tenemos desafíos muy grandes. Cuando miramos el rendimiento de soya en Bolivia, comparado con Brasil o Argentina, veremos que nos llevan ventajas.
—¿En cuestión de tecnología y maquinaria, cómo ve al mercado agroindustrial?
La maquinaria que tenemos depende de la inversión que haga el agricultor. La tecnología llega de manera rápida. Lo que ocurre muchas veces es que, un tractor de última generación, o una cosechadora de última tecnología, significa una alta inversión. Entonces el gran desafío cómo hacer que el pequeño agricultor pueda acceder de manera fácil a herramientas de última generación que pueda ayudar a la productividad.
Necesitamos cuidar la parte productiva, pero la maquinaria es indispensable, cuando tenemos agricultura en términos extensivos, tales como soya, sorgo, maíz, girasol, son cultivos que demandan mucha maquinaria e implementos agrícolas, con lo que un desafío es tecnificar a todos los agricultores, no solamente por conocer la tecnología, sino por tener la capacidad de implementarla por las inversiones que son.
—¿Cuánto se ha avanzado en la tecnificación del agro?
Me gusta decir que en la agricultura nunca terminamos de avanzar. Tengo más de 20 años acompañando la agricultura desde Bolivia y nunca vamos a terminar de aprender.
Si comparo la agricultura que teníamos hace 10 años atrás con la de ahora, nos daremos cuenta que se avanzó mucho y la tecnología está presente en los campos.
—¿Cuáles son los mercados potenciales?
Hoy hablamos de un cultivo de ciclo productivo que involucra más que un tipo de grano. La rotación de cultivo es algo fundamental, lo que nos lleva a tener un manejo más óptimo de las condiciones de suelo y nutrientes. Creo que tenemos potenciales en cuatro o cinco grandes cultivos, como la soya, maíz, sorgo, girasol, trigo, la caña de azúcar como principales productos que sembramos en Santa Cruz especialmente.
Necesitamos seguir diversificando, buscando nuevos productos que podamos ser eficientes en la producción y eso creo que es un desarrollo que toma muchos años. Por ejemplo en Vidas este año, tuvimos un ensayo en parcela demostrativa de quinua tropicalizada.
Bolivia exporta a los países de la región Andina, Colombia, Perú, Ecuador y Chile. Esos son nuestros principales mercados por el tema de logística.
Perfil
Diego Moreno Menezes. Es Ingeniero Comercial de profesión, con una maestría en Administración y Gestión de Empresas en la Universidad Privada Boliviana. Con más de 20 años de experiencia profesional, actualmente es Director Comercial del Negocio de Molienda en Alicorp Bolivia. Hace más de 5 años es director de la CADEX, es director de la Cámara de Industrias Oleaginosas de Bolivia y recientemente fue posesionado como presidente de FUNDACRUZ.



