SUSCRÍBETE

Suscríbase y reciba Negocios Press en su
puerta, además de acceder a artículos, videos
y más en Negociospress.com.bo

ANUARIO 2022: Un año de incertidumbre con medidas regresivas

Fue un año de incertidumbre, por las medidas políticas regresivas, los conflictos sociales y la falta de diálogo con el gobierno, que impidió tomar medidas eficientes para inyectar recursos a la economía.

El presidente de la Confederación de Empresarios de Bolivia, Luis Fernando Barbery señaló que los conflictos sociales y efectos climáticos marcaron una gestión en retroceso.

—¿Cómo evalúa el desempeño de la economía este año 2022?

Aún es prematuro establecer conclusiones definitivas sobre las cifras de la economía en el presente año, sin embargo, ya podemos adelantar que el ritmo de recuperación de la economía ha sido menor a lo esperado, y que la situación de crisis se mantiene en varios sectores y regiones del país.
Para el sector privado ha sido un año muy complejo y de incertidumbre, principalmente por las medidas políticas regresivas, los conflictos sociales y la falta de diálogo con el gobierno, que ha impedido que se tomen medidas eficientes para inyectar recursos a la economía, dinamizar la oferta y la demanda y generar las fuentes de trabajo que el país necesita.
Subsisten los graves problemas del contrabando, la informalidad, las desigualdades en la reactivación por sectores y regiones, la presión tributaria, laboral y salarial, el manejo discrecional de la autorización de exportaciones de productos agropecuarios y la inacción frente a las afectaciones a la seguridad de las empresas y a la ausencia de políticas de inversiones.
Los problemas sociales han golpeado con mucho rigor este año a la economía. Hemos tenido un incremento significativo de los conflictos con paros y bloqueos a lo largo del año, que afectaron toda la cadena de producción, transporte, exportaciones y comercialización, a lo que se suman las dificultades generadas por los desastres climáticos, especialmente en los últimos meses. Nos alarma el incremento de las tomas y avasallamientos de propiedades privadas, que ahora muestran más violencia y se realizan abierta e impunemente, aprovechando la pasividad y permisividad de las autoridades llamadas por ley a prevenirlas, impedirlas y sancionarlas. Lamentablemente, estas acciones sumadas a la falta de garantías, proyecta una pésima imagen a los inversionistas y genera desconfianza e incertidumbre.

—¿Cuáles son las proyecciones que visualiza para 2023?

Pese a que todos queremos que nuestra economía se reactive lo antes posible y que los empresarios siguen haciendo un gran esfuerzo para sostener los empleos, producir, dinamizar y diversificar sus actividades, y soportar las crecientes y pesadas demandas del gobierno, lamentablemente somos poco optimistas respecto a lo que viene en 2023.
Hay muchos factores internos y externos que están ralentizando la recuperación, como la caída de las exportaciones de gas y el aumento inusitado de la importación de carburantes. Preocupa la caída de las Reservas Internacionales Netas, el creciente índice de la inflación y la tendencia al incremento del déficit comercial y fiscal. Existe el peligro de que la situación se complejice en 2023, debido a factores externos como el aumento de las tasas de interés, la crisis energética y la fuerte inflación en la mayoría de los países del mundo. Pero también por problemas internos como la creciente conflictividad política y social y la inseguridad jurídica que esto genera; la inestabilidad económica que puede producirse si continúa la caída de las RIN y la aplicación de un modelo estatista radical que precarice la actividad privada y se niegue a generar espacios de coordinación y articulación de planes conjuntos para enfrentar la crisis que ya no se puede ocultar ni minimizar.
Hay algunas áreas como la agroindustria, ganadería y minería que pueden sostener el ritmo de crecimiento de la economía, apoyadas por un sistema bancario sólido, sin embargo hay otros muy importantes como el comercio, transporte, construcción y servicios que pueden verse afectados y disminuir su dinamismo.

—¿Cómo puede el país mejorar las políticas económicas y enfrentar la crisis coyuntural para la próxima gestión?

Pese a que durante los dos años no hemos recibido contestación a las muchas propuestas que le hicimos al gobierno para enfrentar los temas críticos de la economía, vamos a seguir insistiendo en que la primera medida debe ser la apertura de un diálogo abierto, sincero y efectivo entre el gobierno central y la representación institucional privada.
No hemos visto desde el gobierno, mayor voluntad para realizar un trabajo conjunto o por lo menos coordinado, que coadyuve al sostenimiento de las empresas, a la generación de un plan sostenido de empleo formal, al mejoramiento del clima de inversiones y la garantía de los derechos del sector privado. La persistencia en esta negativa está impidiendo generar soluciones al desempleo creciente y a la precarización de las empresas, pero sobre todo está afectando al sector que ya este año ha sostenido la economía y que en 2023 va a tener la enorme responsabilidad de mantenerla a flote.
Una segunda medida debiera ser la eliminación de las normas regresivas que están afectando al sector productivo. Temas como la prohibición del uso de biotecnología, las limitaciones a las exportaciones, la urgente necesidad de realizar ajustes a la ley de inversiones, el endurecimiento de las sanciones por el contrabando y los avasallamientos, y la revisión de la política salarialista que empuja a miles de trabajadores a la informalidad, son temas normativos que deben considerarse con urgencia.
Finalmente, creo que se debe implementar de manera decidida y urgente una política nacional para efectivizar las alianzas público privadas, tanto en el ámbito del gobierno central como en los gobiernos subnacionales. Es evidente que solo la inversión púbica no está dando resultado para llevar adelante las obras y los proyectos que necesitan los ciudadanos, y que los créditos o donaciones no son la respuesta. Tenemos grandes experiencias, mucha voluntad y capacidad instalada y un sistema de fiscalización que se puede mejorar; con todo esto, la implementación de este mecanismo solo depende de la voluntad política.
Creo que por sobre todas las cosas, es necesario que el gobierno separe las decisiones políticas de las necesidades económicas. La constante injerencia de los intereses partidarios en las cuestiones de la economía están produciendo mucho daño al país, promueven la conflictividad e impiden el desarrollo y el crecimiento sostenido.

El análisis de los expertos

JAIME DUNN, analista Económico: “Aún no alcanzamos los índices de 2019”

Por la información que se tiene, este año 2022 se ve un crecimiento débil, no ha logrado los precios constantes del año 2019. Tenemos una economía que al primer trimestre de 2022 registró un crecimiento de cerca del 4%.
Se observa una situación compleja, donde el transporte y almacenamiento crece sobre el 11% y en el otro extremo petróleo y gas creciendo negativamente un 9,12%. La mitad de las industrias crece sobre el 5% y la otra mitad crece debajo del 5%. Este crecimiento desigual nos hace ver que este año 2022, es de poca calidad.
El crecimiento del transporte es más por el precio de la logística, no es necesariamente porque hay más actividad.
La construcción que ha crecido más del 7% en lo que va del primer trimestre, sigue siendo de reactivación de obras paradas entre 2020 y 2021. El crecimiento que tenemos en el sector agropecuario y minerales, metales y no metales, es básicamente por el aumento de precios que se tuvo debido a la guerra durante el primer trimestre del año, efecto que empieza a perderse desde mayo.
Por otro lado, vemos un comercio que creció un 6,9% en 2021 y ahora está creciendo alrededor de un 3,6%; la industria manufacturera que había crecido sobre el 4% en 2021 ahora es alrededor del 2%, este sector es muy importante porque se tienen casi 2 millones de empleos.
Este año 2022 se caracteriza también por aplicarse el modelo económico – social – comunitario – productivo con mucha disciplina. Una de las cosas admirables del Gobierno es, cómo está disciplinado en creer en un modelo económico que ha expirado en 2014. Es un modelo que se alimentaba de los ingresos por hidrocarburos, pero debido a la caída de la producción e ingresos, hoy ha sido reemplazado con deudas.
La economía crece en base a consumo y gasto público, como componentes de la demanda interna. Eso hace que las empresas noten una ausencia de estímulos para crecer y una deficiencia grande con respecto al acceso al crédito. Muchas de las empresas ya no pueden acceder al crédito debido a que la economía se ha vuelto lenta y desigual.
Debido al modelo que continúa adoptando el Gobierno, se nota que la inversión pública será una de las variables más importantes para mantener la estabilidad económica en el país. La inversión pública es uno de los gastos más importantes y rebaja de 5.000 millones a 4.000 millones.

GONZALO CHAVEZ, Analista Económico: “En 2023 se prevé una desaceleración”

Durante el primer semestre tuvimos resultados que apuntaban a que tengamos un crecimiento interesante, debido a la estabilidad política que permitió que la inversión pública continúe sin problemas, pero también teníamos una situación de contexto especialmente por los buenos precios de las materias primas, gas, minerales o granos, que respondía al conflicto entre Ucrania y Rusia.
Sin embargo, a partir de julio y agosto comienza la inflexión, porque los precios comienzan a bajar porque se regulariza el mercado. Es cuando entre agosto y septiembre empezamos a registrar un déficit comercial.
Bolivia a partir de este año se vuelve importador neto de petróleo, gasolina y diésel; exportaremos $us 2.300 millones e importaremos $us 3.300 millones entonces la balanza energética será negativa con $us 1000 millones.
Paralelamente tenemos la crisis política, cuyo impacto más fuerte fue el paro de 36 días de Santa Cruz, que según el Gobierno ha significado una pérdida de más de $us 1.000 millones lo que significa el 2% del PIB.
A lo largo del año, han continuado los problemas estructurales de la economía boliviana, habrá un déficit del 8%; las Reservas Internacionales han seguido cayendo de manera significativa, el Banco Central de Bolivia ha perdido muchas Reservas Internacionales este año, en la actualidad está en $us 3.800 millones; $us 900 millones es en divisas y la otra parte es en oro.
Asimismo hubo un aumento de la economía informal de manera significativa.
Se prevé que el 2023 sufriremos una desaceleración de la economía, y eso tiene que ver con los problemas de inversión pública. Se ofreció una inversión de $us 5.000 millones y a noviembre se tenía una ejecución de apenas el 40%. Habrá un crecimiento lento, una inflación más alta, menos recursos para la inflación pública, un deterioro de los indicadores macroeconómicos, sobre todo en el tema fiscal.
Prioritario es encontrar un nuevo sistema de gobernabilidad, recuperar exportaciones. Hay que buscar nuevas fuentes de ingresos, especialmente el 2023, que será un año de transición rumbo a un nuevo pacto fiscal 2024 así salgan los datos del censo.
En resumen, restablecer el equilibrio político, exportaciones y cuidar el déficit público.

MÁS LECTURAS OBLIGADAS DE NEGOCIOS PRESS
×

¿Cómo puedo ayudarte?

×