Alguien tenía que decirlo, y ya que estoy aquí, me animo. De la misma forma que pasar un curso sobre Liderazgo no lo convierte a uno en líder -considerar que el resto y/o mayoría de la humanidad es seguidora de líderes- no cualquier hijo de Dios puede convertir o hacer una reingeniería de su existencia y transformarse en una marca personal.
Menciono esto porque vengo hablando y capacitando sobre este tema desde hace tres décadas, durante los cuales dicté -posiblemente- unos cincuenta o más cursos explicando lo que hoy se llama “marca personal” que no es otra cosa que Self Marketing o Marketing Personal (para que quede claro, el marketing de uno mismo).
De la misma forma que un producto o servicio necesita ofrecer algo diferente, atractivo y deseable para un público objetivo, quien desee convertirse en una marca personal, obviamente, necesita lo mismo: Una poderosa diferencia competitiva. Algo que entre 7.951 millones de personas que habitan este mundo, lo convierta en elegible para un tema o situación determinada. Sé que me pasé de rosca con el dato numérico, pero si usted vive en Bolivia, tendría que ser “uno” entre 12,22 millones de habitantes. Comprenderá entonces que no es nada fácil. Más bien es una tarea titánica y que además no se construye en un mes de euforia o de fiebre marketinera del sábado por la noche.
Y quizás lo más importante: Pensar muy bien acerca de qué anhela ser usted en un mapa mundial que se ha plagado de categorías, sobre todo, tomando como trampolín a plataformas y redes sociales de internet. Sin embargo, existe un refrán que dice: “Del dicho al hecho hay un gran trecho”, sentencia que es 101% aplicable a intentar volverse un referente que cargue como distintivo una marca personal. Dicho de otra forma, para que no se reviente la cabeza contra el muro de la indiferencia y su billetera caiga en el raquitismo monetario, le contaré de manera muy escueta, qué posibilidad tiene alguien de generar -realmente- una marca personal alrededor de su vida, conocimiento, experiencia y actividad. Aclaro al lector que para convertirse en celebridad (alguien que aparece y brilla hasta que lo oscurecen de un manazo), es otro el procedimiento.
- Debe definir un posicionamiento personal: ¿Cómo desea ser recordado por la gente o público al cual desea impactar? Básicamente, debe crear un concepto asociado a su persona. Un concepto “que le haga” y no le quede enorme como abrigo de urso. Un concepto en el cual usted se destaca notablemente y que llegado el momento pueda demostrar que es especialista o experto. Ejemplos: Abogado especializado en temas ambientales, Consultor en comercialización de Bienes Raíces populares, Psicóloga orientada a soluciones en Déficit de Atención escolar, Capacitador en Cierres de Venta, Redactor de Manuales Técnicos, Arquitecto Minimalista… hasta arquero experto en atajar penales (y existen, nomás).
- Una vez definido el posicionamiento que le conviene y puede defender en el tiempo, hay que determinar el cómo desea denominarse o cómo quiere que lo llamen. ¿Su nombre y apellido? ¿Nombre y apodo? ¿Únicamente apodo o alias? Al respecto, hay de todo en la Viña del Señor. Pero apliquemos la lógica. Recordemos que usted desea convertirse en una marca. En consecuencia, en la mayoría de los casos, prima su nombre y apellido + un apodo, o simplemente un alias (como los artistas, por ejemplo, Pitbull se llama Armando Christian Pérez). Esta parte de definir su marca personal puede convertirse en un eterno y agónico dilema, porque una vez decidido “cómo ser identificado” ya no se puede mover esta idea o concepto. Quizás, con los años y cambios en el público objetivo o target group, modernizarla. Nota: En esta parte también puede ocurrir que necesite un grafismo como marca personal. Un símbolo que acompañe su nombre (marca personal). Piense como Batman.
- Ahora viene algo que me encanta y sé con certeza de que marca diferencia frente a competidores… y es crear un slogan asociado a la marca personal. Una frase que informe lo que no se puede decir a través del nombre y/o símbolo identificativo. Ejemplo: Tom Peters, el padre de la excelencia. Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna. Peter Drucker, el gurú de la administración. Xuxa, la reina de los bajitos. Elon Musk, el fundador de Tesla, etc. En este punto, ayuda mucho lo que una vez bauticé como “la bala mágica”. Es decir, algo que usted -por ejemplo- haya hecho y que sea recordado por eso. Explicado coloquialmente: “Hazte fama y échate a dormir”. Ejemplo: Azkargorta (el bigotón), el técnico que logró que Bolivia clasifique al mundial. El dúo Los del Río, los creadores de Macarena. Obama, el primer presidente de color norteamericano. Percy Fernández, el alcalde que asfaltó Santa Cruz, etc.
- Una vez definido el posicionamiento, el cómo desea ser conocido o llamado, la bala mágica traducida en un slogan o frase contundente, le toca el turno a la comunicación de la Marca Personal. Pero ese tema es un poco extenso y ya no entra en esta página. Así que si le interesó el tema, le espero en el próximo ejemplar donde me concentraré en cómo comunicar de manera efectiva para ser recordado e identificado en un mar de competidores ávidos por sobresalir.



