Existe simbólicamente y se llama Estado de Flow. Es cuando alcanzamos un climax espectacular al ejecutar una tarea que nos agrada, entre ellas -y ojalá sea su caso- trabajar en algo determinado donde se pierde la noción del tiempo y uno se entrega sin condiciones a una faena. Tengo la certeza de que existe porque en numerosas ocasiones a lo largo de mi carrera -asociada al campo creativo y de la estrategia- he perdido la noción del tiempo creando, investigando y trabajando en temas que además de “llenarme el bolsillo” también me llenaban el alma. ¿Alguna vez le pasó algo similar?
Ahora bien, científicamente, el Estado de Flow es un concepto extraído de la psicología positiva, propuesto y desarrollado por el psicólogo húngaro estadounidense Mihály Csíkszentmihályi (ya fallecido, conocido como El Padre del Flow), el cual trata sobre el estado psicológico del rendimiento óptimo. Básicamente, el comportamiento de este estado especial, se caracteriza por una concentración máxima, rendimiento superior al esperado y una profunda gratificación en la ejecución. Y algo que mencionaba antes, la pérdida de la autoconciencia. En mi caso, quizás mi primera experiencia y sin saberlo, fue cuando hace muchos años atrás, radicando en Asunción, Paraguay, por una normativa de la entidad que controlaba a los bancos extranjeros, se le pidió a los mismos que en tiempo récord, cambiaran su nombre y logotipo. Tres bancos contrataron mis servicios para este cambio de diseño corporativo… y en tres días sin dormir (aclaro que no existían las computadoras en el campo publicitario), terminé pariendo los nuevos logotipos y sus respectivos manuales de marca. Hasta hoy recuerdo que cuando entregué todo -en mi casa me miraban asustados como si convivieran con un zombie- me recosté en un sillón y dormí profundamente con una sonrisa de oreja a oreja. Satisfecho, feliz, congraciado, apapachado y más relajado que si me hubiera revolcado con el harem de un gobernante islámico. Flow total.
¿Es posible inducir a un Estado de Flow a los trabajadores de una empresa o comercio? Tremenda pregunta, tomando en cuenta que estamos abordando un tema cuyo fin es un alto desempeño y satisfacción duradera, no simplemente placer. Considero que sí porque en el fondo es parte del estudio del bienestar humano, no una ciencia esotérica o declaración de principios marihuanescos.
Pensemos por un momento la aplicación del Estado de Flow al Marketing. Por ejemplo, se podría relacionar a la experiencia del consumidor (Customer Experience), al comportamiento de compra y la fidelización de clientes, a la creación de contenidos publicitarios y/o de marca, al engagement emocional y cognitivo de los compradores de nuestros productos o servicios, etc. Y como está de moda -al menos se bombardea todo el tiempo este tema en TikTok- la creación de contenidos, analicemos el aterrizaje del Flow en dicha tarea. Por ejemplo, cuando el contenido creado para una marca (posts, videos, tutoriales, lives, juegos, etc.), es TAN ENVOLVENTE Y ATRAPANTE que capta totalmente la atención del usuario… entra en Estado de Flow. La consecuencia de ingresar a este estado es que prolonga más su tiempo de interacción y por supuesto eleva el impacto del mensaje publicitario. Hay casos como este dando vuelta por el mundo. Basta conocer y apreciar alguno de los podcasts del energizante Red Bull -www.redbullmediahouse.com/en/ -que pueden atrapar al oyente en Flow durante más de 30 minutos, generando identificación emocional, y paralelamente, reforzando valores típicos de la marca como el riesgo, la aventura o la creatividad.
Situación similar del Flow pero en el consumidor es cuando se logra una experiencia inmersiva del cliente o consumidor. Ya que el marketing actual ya no solo vende productos sino experiencias. Cuando estas experiencias se crean con el sentido de generar Flow, es muy posible que los consumidores recomienden el producto o la marca, que regresen por propia voluntad y/o se conviertan en embajadores espontáneos de nuestra marca. Algunas empresas -las cito como ejemplo- son LEGO y COCA COLA que invitan a que el público cree contenido y participe activamente de acciones promocionales, logrando una inmersión o involucramiento más poderoso que un spot o mensaje tradicional (buscar en YouTube, campaña de LEGO “Le Florist Flower Truck”).
Entonces, ahora depende de usted si desea que sus empleados, clientes y/o proveedores ingresen a un Estado de Flow, algo mucho más atrapante que una campaña promocional o motivacional. Por todo esto, querido lector: el orgasmo laboral existe. No mancha las sábanas, pero sí nuestra conciencia… de felicidad. No genera jadeos, pero sí alienta suspiros internos. Y aunque no se practica con otro cuerpo, igual puede hacernos gritar por dentro: ¡Esto es lo mío, carajo! (emulando a Doria Medina).
Si alguna vez sintió este bello Estado de Flow, este orgasmo creativo que desafía el tiempo y el concepto de “lo laboral”… búsquelo de nuevo. Y si no, renuncie, reinvéntese o al menos no interrumpa el climax de los que sí estamos teniendo uno.



